EL INCONSCIENTE
EL INCONSCIENTE
Jaume Campos-Terapeuta Método D.E.E.P.
Me gustaría explicaros lo que he aprendido del inconsciente a través de mi experiencia en todos estos años de trabajo y aprendizaje tanto con los demás como conmigo mismo.
En principio, quisiera haceros un comentario de la necesidad de transmitir y es que agradezco enormemente el apoyo de la revista Terapia Natural, la cual me permite un espacio para comunicaros cosas que para mí son de la mayor trascendencia en el mundo de las terapias. Creo en la transmisión. La vida no tiene sentido sin ella. ¿Por qué volver a pasar por las mismas situaciones, cuando puedes partir del aprendizaje de los que te han precedido? Debemos abrir nuestra consciencia y vivirla de una forma más global, sintiendo que formamos parte de un todo. El terapeuta también forma parte de este proceso y lo digo, porque, en la mayoría de los casos, es muy individual en su trabajo y su aprendizaje.
Es curiosa la palabra inconsciente, todo el mundo la utiliza, todo el mundo interacciona con él continuamente, pero no somos conscientes de ello y en la experiencia, generalmente, pasa desapercibido. En la mayoría de los casos, nos quedamos sorprendidos de lo que nos ocurre y lo describimos como si fuera algo ¡sorprendente!. No obtenemos respuesta, nos lo preguntamos una y otra vez sin poder encontrar la respuesta, nos queda confuso, no sabemos hacia donde ir, nos encontramos en un callejón sin salida.
Es como si la palabra inconsciente se pudiera utilizar de una forma adecuada, pero a la hora de acoplarla a nuestra vida cotidiana, solo se queda en eso una palabra, pero no la utilizamos como una realidad.
Ejemplos: Me siento mal, he tenido una reacción muy diferente con mi pareja, no me lo esperaba.
Antes iba con el coche a todas partes, ahora no se qué me pasa pero no puedo.
No sé por qué siento rabia hacia mi hermano cuando hablamos de nuestra madre, yo creo que nos llevamos bien, no lo entiendo.
¡Es increíble, con los años que hace que se descubrió!
Lógicamente no lo puedes entender, porque las situaciones no hay que entenderlas sino que primero hay que sentirlas. Precisamente ahí está el conflicto. El pensamiento entiende y por ello no podemos pensar un sentimiento. Y a su vez, cuando sientes las situaciones quieres entenderlas lo cual produce una desconexión del sentimiento y como consecuencia, dejas de sentirlas, cortas la vivencia, es como si vieras solamente una parte de la película. Es imposible entender la película si no la has sentido en su totalidad.
El inconsciente es como un armario. En él encerramos todos aquellos sentimientos no vividos ni asimilados. Con el tiempo y las diferentes vivencias se va llenando hasta que un día estalla. Generalmente se produce cuando más tranquilo estás y esto crea mucha confusión. No entendemos cómo pero estando de vacaciones, relajado, con mucha tranquilidad o cuando ya ha pasado el peligro, de repente, surge la explosión. Esta situación nos deja desconcertados, asociamos el estallido a la situación del momento, con lo cual, no tiene sentido.
En otras ocasiones por el exceso de estrés, surge la carga mantenida durante mucho tiempo y en ese momento, asociamos la liberación de la carga a la situación y esto no es real, la realidad es que la situación del momento es la que ha desbordado el vaso.
Ejemplo: Es el caso, de una persona que llega a la estación y el tren está a punto de irse, al cerrar las puertas y sentarse, observa la cantidad de gente que hay a su alrededor, en segundos le aflora una gran ansiedad, a partir de ese momento adquiere la idea de que tiene miedo al tren o a la masividad de gente, hará todo lo posible para no subir al tren. En ésta asociación está el error.
En ambos casos, el punto en común es cómo se interpreta nuestra reacción en el momento que ocurre. Siguiendo con la metáfora entendemos que es simplemente un suéter más en el armario, pero no vemos que está lleno y no puede cargar con más. El problema es que no somos conscientes de la cantidad de ropa que ya se encuentra dentro de nosotros desde hace mucho tiempo, porqué cada vez que experimentamos las vivencias no incluimos el inconsciente como parte del proceso.
Podemos decir de una forma muy sencilla, ya que yo creo en la sencillez, que todos nosotros estamos compuestos por dos partes diferenciadas, el pensamiento y el sentimiento, que también pueden llamarse el adulto y niño, como a su vez el consciente y el inconsciente. (Estas palabras yo las oí por primera vez en un curso, Psicología de la Autorealización impartido por Antonio Blay Fontcuberta en 1983 en Sant Cugat del Vallés, Barcelona)
En términos generales hablar de Pensamiento, Adulto y Consciente pertenecen a la misma estructura. Lo mismo ocurre con el Sentimiento, Niño e Inconsciente. Los primeros corresponden a términos mentales y estructurales que parten del pensamiento. Los otros corresponden a los sentimientos que surgen de nuestro interior.
El error está en interpretar el inconsciente desde el pensamiento.
Ejemplo: si un día sueñas que despegas del suelo y vas volando entre las nubes, ¿lo entenderías como que quieres ser piloto de vuelo?, o si sueñas con un toro que intenta investirte, ¿creerías que quieres ser torero?, ¡es absurdo!, ya que los sueños sabemos que hay que interpretarlos.
Con el inconsciente ocurre lo mismo, no puedes tomarlo en sentido literal sino que tienes que integrar el sentimiento. Y ese es mi trabajo. A través de la técnica del Desbloqueo Energético Emocional Profundo, D.E.E.P. podemos ver qué bloqueos son los que están acumulados en nuestro interior y liberarlos, esto nos permitirá, un buen aprendizaje por una parte y por otra su liberación definitiva.
Jaume Campos
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