Transmisión de técnicas terapeúticas
Tenemos que aprender a distinguir lo que significa, leer o entender una técnica de los que significa trasmitir una técnica, ya que la transmisión sólo puede efectuarla una persona que haya vivido y por consiguiente experimentado ese trabajo. Hoy estamos en una época en que la comunicación y la información son inabarcables. Conozco personas que en pocos minutos entran en un servidor y son capaces de extraer “todo lo que necesitan saber”. Internet nos ha abierto todo un mundo de información, pero ¿estamos preparados para digerirla? La experiencia nos dice que no. Hoy en día cuanto más sabes teóricamente, más se enreda la madeja de la comprensión y de la asimilación, al final estamos en un punto sin capacidad de decisión.
Me gustaría explicar desde mi experiencia, que significa ser un buen terapeuta.
Transmitir es un proceso en el que una persona que ha estudiado y aplicado un método durante mucho tiempo y con mucha experiencia llega a unos resultados. Pero lo más importante que debemos transmitir no son solo los resultados que se hayan obtenido, sino la capacidad de ayudar al terapeuta que quiere aprender y hacerle acceder al estado en el que puede conectar con la persona a tratar: sintonización. Sin ella por muchas técnicas que utilices nunca llegarás al proceso de curación profunda. Cualquier persona con un poco de conocimientos en una técnica puede mejorar los síntomas pero no accederá al fondo.
Existe una sabiduría universal, que Jung llamaba el “Inconsciente Colectivo”, donde se encuentra toda la sabiduría de nuestros ancestros. Debemos aprender a acceder a esa sabiduría y utilizando la técnica que más sintonice con nosotros en nuestro trabajo con las personas, canalizarla y podremos aprender de otra forma distinta mucho más eficaz que la acostumbrada. Además el aprendizaje a ese nivel se efectúa automáticamente y según tu verdadera demanda interior. No es un control es una transmisión profunda de la energía universal.
Esto es lo que entiendo yo por ser un terapeuta. Y aunque las circunstancias exteriores no son así, en mi enseñanza es la prioridad.
Por ello, afirmo que la transmisión es por un lado, un estado de consciencia, una frecuencia vibratoria en la que debemos estar para poder liberar la información de una forma inconsciente, y por otro, el aprendizaje del “inconsciente colectivo”. Para ello, es necesario ayudar al terapeuta a liberar los obstáculos que lo impiden, tanto dentro de la sesión de trabajo como fuera de ella.
Nuestro cuerpo es un instrumento por el cual fluye la energía, nuestros bloqueos personales (del terapeuta), pueden afectar a la conexión con el sujeto a tratar. Por ejemplo si un terapeuta tiene un problema con su pareja y trata una persona afectada por problemas de relación de pareja, si él no lo libera antes aunque intente con sus técnicas acceder a la disolución del bloqueo de la persona, no podrá hacerlo porque en su inconsciente surgirá su propia angustia que no ha liberado. Por mucho que haga grandes esfuerzos nunca lo conseguirá, ya que el sujeto percibirá inconscientemente esa angustia y por consiguiente todo el trabajo que efectuemos no accederá al interior.
Esto no significa que el terapeuta tenga que estar totalmente equilibrado, es un poco absurdo, ya que vivimos en un mundo dual con interacciones continuas en nuestro interior movidas por las interacciones externas. Solamente el hecho de haber experimentado un cambio desde el fondo, nos permite sentir que el mismo es posible, y con ello ser consciente de que lo importante es que pase lo que pase, siempre aprendemos de las situaciones.
Aprender la lección sólo se produce cuando se conecta con el fondo. Si lo hacemos desde la superficie, nos pasamos la vida envueltos en un mar tormentoso que no tiene fin.
Sin el fondo estaremos centrados en la necesidad de llegar al objetivo propuesto desde el primer momento, el síntoma, ¡luchando por conseguirlo! Cuando luchamos, generamos más dualidad.
La única forma de salir es a través del amor, hacia uno mismo primero, para luego, como consecuencia, abrirse a uno mucho más profundo e ilimitado. El terapeuta no puede hacer el trabajo solo, por ello, yo realizo el Método D.E.E.P. de “Desbloqueo Energético Emocional Profundo” completo al propio terapeuta, para que pueda acceder a una vivencia personal, y desde ese fondo experimentado, pueda conectar con el fondo del sujeto a tratar.
En todo este trabajo lo más importante es la Humildad y la Paciencia, ellas nos permiten saber dónde estamos realmente y hacia dónde sentimos que debemos ir.
Espero que esto os ayude a mejorar la forma de entender lo que debe ser un terapeuta, como me ha ayudado a mí.
Tenemos que aprender que somos un todo y que la importancia de dejar constancia de nuestras vivencias y aprendizajes nos permite no tener que pasar por los callejones sin salida que otras personas ya han pasado, para que las siguientes generaciones de terapeutas partan de esa vivencia o por lo menos tener la oportunidad de elegir.
Antes os he hablado de la importancia de transmitir y experimentar. Ahora os hablo de lo que no debierais experimentar porque me parece absurdo. Si yo actuando de una forma he vivido ciertas situaciones, ¿porque tenéis que vivirlas vosotros? Cada vez que hay una generación nueva existe la misma confusión y angustia ¿Por qué?, ¿Qué sentido tiene? .Si Yo he aprendido de la situación, ¡¿por qué tenéis que volver a aprenderla vosotros?! Es algo estúpido.
Si aprendéis de lo que yo he vivido, comenzareis el trabajo en donde yo lo dejé y así se produce la evolución del ser humano sea en el aspecto que sea.
Jaume Campos. Terapeuta. Método D.E.E.P. “Desbloqueo Energético Emocional Profundo”

